Todos la temen, la Curva 8 es una de las curvas que poco a poco está haciéndose un hueco dentro de la historia de la F1. Loews, Eau Rouge, R108, Adelaida… y esta; una curva que parece no tener quien la quiera porque en vez de tener un nombre que recordar, parece llamarse como unas pastillas homeopáticas adelgazantes. Herman Tilke, el padre, madre y cuñado de todos los circuitos construidos en los últimos años decidió dotar de cuatro ápices a este sector del circuito otomano; cuatro curvas encerradas dentro de la misma y que se meriendan las gomas de una manera alarmante. En la parte exterior de la misma al acabar la carrera se podrán recoger muuuuchas Virutas de Goma. Bridgestone ha llevado al Otodrom los compuestos Blando y Duro y ha advertido sobre la resistencia -más bien no resistencia- del primer compuesto y de sus padecimientos especialmente en este punto concreto del trazado. El director de desarrollo de la marca japonesa de neumáticos, Hirohide Hamashima, ha afirmado que en esta pista, una de las más rápidas del mundial, la correcta gestión de su rendimiento puede dar sorpresas. “Estambul tiene muchos y diversos tipos de curva, rápidas y lentas. Tiene sectores de alta velocidad y otras de potentes frenadas. Eso implica la transmisión de mucha energía a través de nuestros neumáticos. Por otra parte la pista se corre en sentido antihorario, y eso cambia la dirección del desgaste. Es distinto a la mayoría, y por ello es un reto para los pilotos. La Curva 8 es un sitio muy especial y hemos aprendido mucho de él a través de nuestra experiencia en el pasado. Este año usamos ruedas lisas, con mayor poder de tracción que las rayadas que usábamos hasta ahora. Esta curva provoca las fuerzas G más brutales de toda la temporada.” Bueno, pues el domingo te cuento, Hiro… Hirohide.
VIRUTAS DE GOMA
F1 en píldoras para enfermos de velocidad