No es el año de Bourdais, pero según se va acercando 2010 va enderezándose un poco. Lo echaron con cajas destempladas de Toro Rosso para dejar sitio al culo de Jaime Alguersuari, y se marchó dando un portazo y amenazando con el inicio de acciones legales. El gabacho fue acogido en el seno de una fórmula inferior, la Superleague, que cargada de buena voluntad y gracias a un patrocineitor angoleño (¿!) hace correr a un buen montón de chicos para diversión del público asistente con los colores de equipos de fútbol. El francés en su debut ha llegado y ha besado el santo; ayer en Estoril ha ganado una carrera de las varias que se disputan en cada meeting, devolviendo a los que confiaron en él un buen pildorazo que mejorará su cara antes de que se coma el turrón. Los pilotos reciben un discreto sueldo por disputar esta categoría que en el caso del ex-F1 probablemente sea algo mejor, pero queda probado que se ha convertido nada más llegar en un revulsivo con efectos mediáticos de manera automática. Otra que tuvo menos suerte pero que este domingo dio la cara fue la española María de Villota, que protagonizó una digna actuación acabando todas sus participaciones en puestos algo más retrasados pero en tiempos muy serios. Las carreras son como una escalera, el francés parece bajarla, y la madrileña, subirla. Ninguno es gallego.
VIRUTAS DE GOMA
F1 en píldoras para enfermos de velocidad