Hace unos días nos hicimos eco de un cotilleo relacionado con Fernando Alonso y su mujer Raquel del Rosario, la cantante del grupo El Sueño de Morfeo; en el programa de la cadena Antena3 “Tal cual se lo contamos” se dijo que la separación de ambos era un hecho consumado. Todo esto queda desmentido por el entorno del piloto que automáticamente afirma, y con cierto grado de mosqueo, que esto no es más que una paparrucha salida de alguna mente calenturienta que no tiene nada que ver con la realidad. Raquel y Fernando siguen viviendo en paz en su casa suiza donde hacen una vida normal como viene siendo desde que se casaron. La pareja muestra un perfil bajísimo de exhibición pública y así desean que siga siendo. Esto tiene sus ventajas e inconvenientes, y entre estos últimos es que si cierras las puertas a los paparazzis, se las abres a la imaginación. El paradigma de habilidad en este aspecto es Antonio Banderas. Sabedor de que es carnaza de primera para la prensa rosácea, cada vez que llega a Marbella les cita a todos en su casa, les monta una copa de bienvenida, una barbacoa y los emborracha de vino de Málaga. Al acabar los despacha a todos a sabiendas que ya tienen lo que querían -un buen puñado de fotos del actor y su familia- y no le volverán a molestar el resto de sus vacaciones. En la reciente marcha solidaria protagonizada por el bicampeón en Oviedo no quiso declarar nada; el que si lo ha hecho ha sido su mállaner, Luís García-Abad que directamente ha dicho “que disparate. No hay absolutamente nada de esto. Es una información lanzada sin ningún tipo de fundamento”. Este es uno de los pequeños impuestos que Alonso ha de pagar por ser famoso; es inevitable, hay mucho interés en él y esa noticia, de haber sido cierta, podría haber afectado de manera importante su trayectoria. Contar en un medio de comunicación que esté casado o no es como decir su altura, su peso o la fecha de su nacimiento; no se trata de un asalto a la privacidad defendible de manera numantinamente constitucional. Delimitar la fina línea que separa lo público de lo privado no es sencillo, pero en estos casos, lo práctico, es dar unas migajas a los que contamos cosas y así nos vamos contentos con el pan bajo el brazo en lugar de dejar espacio a los que inventan historias. Consejo de amigo, Fernando: echales algo en la mesa como hace Banderas, y te dejarán en paz.
VIRUTAS DE GOMA
F1 en píldoras para enfermos de velocidad
Pues con todo el respeto, yo disiento. Creo que ciertos famosos, como Banderas, están obligados a pagar peaje porque en otras ocasiones sí viven o se han aprovechado de esas revistas para promocionar algo, pero Alonso NUNCA lo ha hecho, no veo porqué debería ser condescendiente ni entrar al trapo de ciertos periodistas parásitos.
Lo siento, pero no me parece que esté ahí ni para contar chsites ni para contarnos qué hace y cómo en su vida diaria, nunca lo ha hecho, no se ha lucrado con eso. Está para otras cosas. Y ésas las hace cojonudamente, así que si quieren rascar bola, que hablen de eso o busquen a la Esteban y demás, que tiene basura para dar y regalar.
Francamente, ¿a los aficionados que por aquí pululamos, nos interesa cómo se lleva con su mujer?
estoy con “ladron de animas” alonso no se merece ser carnaza de la prensa amarilla, mas que nada porque nunca a entrado en ese juego, pero si es cierto que otros famosos se lo merecen. sea como sea me revientan estas cosas… me parecen de gente que no tiene otra cosa que hacer
¿De que estamos hablando?
¿¿¿De Formula 1 ????
Totalmente de acuerdo. A los que hablan de las vida de los demás, les da lo mismo si eres famoso o no, porque siendo un perfecto anónimo, dices que te liaste con y con cual, y aún a sabiendas de que es mentira te montan 3 horas de programa.
No creo que los aficcionados ala F1 tengan mucho interés en su vida ni en la de ningún otro piloto.
Que repugnancia me da la televisión actual, que lástima que no les cayese una mierda de 40 mil toneladas del cielo